El malestar en la cultura se da en la unión de una masificación de los medios de producción artística con la completa vacuidad en los horizontes y objetivos de la misma. Arte por Arte y Arte por Uno Mismo. Me descargo, eyaculo, me divierto y la gente hace la ola cuando entro a un cuarto. El arte es arte, sea lo que quiera decir, y no se le puede demandar más que originalidad en la expresión propia; pero cuando la expresión se convierte en un sentimiento de Coca-Cola y la originalidad consiste en poner el adjetivo adelante y el sustantivo atrás: no hay arte. Hay expresión masificamente estandarizada en una página que fácilmente se pierde en la internet.
Siendo el arte una creación individual con fines transpersonales, entonces no hay un proceso artístico involucrado en “bloggear” sino simplemente una forma de oratoria que se enmascara en algo más con la única finalidad de recibir elogios o críticas para alimentar el egotismo masturbatorio. Publicar para “aprender a escribir mejor” o publicar “porque es lo pienso/escribo” en el fondo es lo mismo que no publicar: es escribir por escribir sin ningún tipo de compromiso o finalidad más allá que la individual. Quien escribe únicamente para los otros no está diciendo la verdad jamás, y quien escribe solo para sí mismo pierde el mundo en su mente. El paso dialéctico a seguir aquí sería la escritura como pura expresión personal dedicada al mundo exterior.
¿Hay evolución en el concepto de blog? El blog en sí parecería ser un formato tan diverso que: expresión personal ilimitada, ergo, algún tipo de arte. De más está decir que si todos pudieramos publicarnos a nosotros mismos masivamente se perdería cualquier tipo de selectividad y sería imposible abarcar el fenómeno artístico como tal. Hoy en día parecería ser que tanto los pantalones anchos como la lata de pure es arte. Y se me podría objetar que “arte no es más que una palabra de cuatro letras”, o en su defecto, que creo que el arte es más que la expresión personal, en el plano de la trascendencia. Más no, arte no es más que una palabra de cuatro letras: quien lo dude invítole al diccionario. Arte es expresión personal y natural, cualquiera sea su forma y contenido. El arte es autofelación, mas no autoconclusiva. En el mensaje, no en el vómito, hay una búsqueda por el otro. El blog, entonces, clava de antemano una daga en la espalda de aquello a lo que da lugar: posibilita cualquier cosa pero restringe infinitamente su campo de interacción satisfaciendo falsa y moderadamente el deseo de interpersonalidad a través de la expresión. ¿Quién descubre nuevos blogs todos los días?
Todo el mundo por estos días parecería tener un fotolog, y hasta es una actividad social firmarlos. ¿Hasta que punto tengo otras expectativas al publicar una foto que el aprecio de mis conocidos? El fotolog como medio artístico parecería ser la expresión personal en su lado más asustadizamente social y necesitado de aprobación. El blog, por su parte, es mucho peor. La gente escribe, escribe y escribe. Total las palabras, como el aire, en este medio son gratis. ¿Cómo entonces va a hacer alguién para leer un blog perdido entre cinco millones? La posibilidad de concretar la expresión en un nivel interpersonal parecería, entonces, en un blog, reducida a la pura chance. Por otra parte, tener un diario personal online me resulta infinitamente más agradable: paliar la soledad expresando eventos casuales frente a un tercero impersonal ligeramente conocido, nada más. El blog es una publicación amateur y gratis. Es bueno porque es gratis pero en esa gratuidad se pierde la aptitud artística como adaptación natural del medio, formando un sinfín de mediocres autocomplacidos en su moderado solipsismo por un buen suplemento para el compromiso literario real.
